viernes, 20 de marzo de 2015

Los lobos también tienen miedo.

¿Lo oyes?
El aullido de los lobos acercándose,
 nos han escuchado y nos quieren devorar.
Quieren acabar con nosotros,
no nos quieren oír.

¿Los oyes?
Cada vez más cerca
pretenden que huyamos,
que no nos dejemos comer.
Pero no lo haremos.

¿Los oyes?
Cada veda vez más fuertes
  -esos aullidos-
Se mueren por devorarnos,
por saciar su sed con nuestra sangre,
hasta que nos quedemos en nada,
siendo solo cuerpos sin alma.

 ¿Los ves?
Están aquí,
la manada ha llegado,
pero...
¿Y si los lobos también tienen miedo?

¿Los ves?
Nos miran con rabia pero con miedo,
somos un ejército parlante y luchador.
No nos vamos a marchar por más que aúllen.
 Porque nosotros podemos aullar más fuerte.

¿Los ves?
Se están alejando,
somos más que ellos, más fuertes
y lo mejor de todo...
Estamos unidos.

¿Los ves?
Ya no están
te lo dije:
los lobos también tienen miedo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿De qué va la vida?

De contratos indefinidos con los días contados. 
De amores eternos que duraron menos de un año.
De promesas hechas con el meñique y que más de uno debería haberse cortado más de dos veces.
De despedidas en aeropuertos y lágrimas por kilómetros.
Por amor, por echar de menos, por rabia.
De corazones de vidrio, rotos, heridos,

De contratos que sí se cumplieron.
De amores eternos que duraron una vida.
De promesas hechas con el meñique y que siempre se realizaron.
De llegadas en aeropuertos y sonrisas por estar a centímetros.
Por amor,  por tenerla aquí, por felicidad.
De corazones de acero, enteros, rehabilitados.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Como el Titanic -y otras formas de hundirse-

El otro día me preguntaron por ti,
que cómo estabas, decían.
“No lo sé, no sé nada de ella,
 hace tiempo que dejé de saberlo”
         -Absurda y contundente respuesta-.
En realidad sabía de ti perfectamente,
sabía que ya no estabas conmigo,
que estabas con otra y que te iba bien.
Sabía que estabas feliz.

Lo estabas,
más que conmigo,
y eso me hacía sentir como un barco
después de chocar con un iceberg,
                                                     hundida.
Sé de ti, sé cómo te va,
Sé lo hundida que he llegado a estar,
lo hundida que estoy.
Sé lo que es vivir recordándote.

Recordar(te),
lo único que queda ahora.
(y lo que llega a doler)

Porque joder como duele
recordar el camino de mi lengua
por cada uno de tus lunares,
y perderme, y volver a empezar.

Verte por casa con una camiseta ancha,
con una cola en el pelo y la nuca al aire,
saltar a ella con un beso y acabar
en el precipicio de tus caderas.

Porque este era siempre nuestro dulce final.
Y ahora esto escuece.
El final dejó su dulzura,
se volvió amargo.

Porque ya no están tus lunares
ni mi lengua por ellos.
Ya no está tu camiseta ancha,
ni tu pelo recogido,
ni tu nuca,
ni tus caderas.

Ni tú.

Y ahora estoy yo aquí,
sintiéndome como el Titanic
apunto de rozar el fondo del mar.


La verdad es una mentira admitida por todos


A veces, el concepto de qué es verdad y qué es mentira puede llegar a ser confuso, es más, estos dos conceptos son muy relativos porque ¿cuánta mentira hay en una verdad y cuánta verdad hay en una mentira?
Según la RAE, la verdad es “la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente y de lo que se dice con lo que se siente y lo que se piensa”. Así pues, la verdad no la podemos considerar una cosa colectiva si se basa en conceptos como el sentir y el pensar, ya que cada uno siente y piensa de maneras diferentes. Entonces queda claro que la verdad es verdad para uno mismo, pero no para todos. Puede ser verdad que la magia existe para una persona, pero para otra esta verdad es una mentira, una fantasía incluso.
Ahora bien, hay lo que yo considero “verdades engañosas”, es decir, aquello que la gente considera verdad pero que en realidad no lo es, sino que simplemente es la esperanza de que algo que nos desagrada sea cierto. Pongamos por ejemplo un político que nos dice después del paro que hay en España la frase de: <<España va bien, ya no hay tanto parado>>. Todos sabemos que esa afirmación no es cierta ya que cada día vemos por las noticias como el paro aumenta, pero la ilusión de querer creer lo que te están diciendo es tan grande que al final la gente acaba aceptando esa afirmación y la considera una verdad.
Así pues, el concepto de verdad es muy relativo y va siempre cogido de la mano de lo que llamamos mentira. Podemos ver como la mentira nos da “miedo” y preferimos engañarnos a ver cómo son las cosas en realidad o, a veces, simplemente queremos vivir en nuestras verdades porque creemos que son las reales, las ciertas, y no queremos salir de nuestra gran mentira, que al final acaba siendo creada por nosotros mismos.



lunes, 22 de septiembre de 2014

Seis de Abril, mi estrella.

"Echamos de más hasta que nos falta aquello que creíamos nuestro. Entonces, echamos de menos.
A veces, pero, hay otros motivos: quizá las cosas no son como antes. quizá, no son como a ti te gustaría... Y echas de menos"


Yo echo de menos.
Te echo de menos.

Te creía eterno y no.
Lo eterno es relativo,
para mí un "siempre"
para la vida "unos años"

-Y qué puta es la vida que todo te lo quita-

Ahora brillas en la oscuridad,
mas eres una estrella.
Pero no cualquiera,
Tú,
brillas más que las demás.

Está y la veo.
Ahí, en el centro.
Para mí,
para que pueda apreciarla.

Y así más de dos años,
la misma estrella
         -TÚ-
que cada noche brilla,

Como siempre pensé que haría,
como siempre pensé que harías.

Cuando te fuiste...

No la busco, me encuentra.
La miro.
Te veo.

Cada noche todas las noches,
porque fuiste, eres y serás ETERNO.

viernes, 6 de junio de 2014

Apodyopsis.

Te has convertido en mi desgaste,
tú,
que me hacías sufrir de apodyopsis
siempre que te miraba.

Podrás sufrir gymnophoria,
y te aseguro que si notas que te miran,
no seré yo quién te desnude mentalmente.

Porque verte es una cosa y mirarte es otra.
Y yo ahora te veo,
pero no te miro.

martes, 1 de abril de 2014

Pequeña prosa a mi Musa.

El otro día me preguntaron qué es el infinito.Yo respondí argumentando que infinito son tus lunares.

Tus lunares, esos que provocan mi perdición, mi lujuria, mis ganas de trazar dibujos juntándolos con las yemas de mis dedos, o con mi lengua, por todo tu cuerpo.
Tu cuerpo, sinónimo de perfección, el cual he contemplado en mi cama, entre mis sábanas. Tu cuerpo, con el perfil más perfecto que nadie haya podido ver nunca, y de su tacto ya ni hablamos... La perfección, al tacto de cada poro de tu piel, es poca, deberían buscarle otro adjetivo que pudiera describir esa sensación, un adjetivo capaz de hacer entender mínimamente lo que es el tacto de tu piel. Pero los imposibles existen y este es uno.
Cómo explicar una cosa, que no solo puede provocarte algo físico como es el erizo de toda tu piel, sino que te traspasa, que te llega al alma, que te llena, que deja huella, una huella nada efímera, sino de larga durada.

El otro día me hablaron de música, dije ser una gran artista tocando el arpa... Tocando el arpa con tu espalda.